Noche de jazz en el corazón del Oeste

El mutuo amor por la música unió a Harry Waters y Larry McNally para ofrecer tres conciertos en Argentina y en esta ocasión te contamos todos los detalles de cómo fue el cierre del ciclo en Morón.

Foto: Igna Focas

Por Daniel Péndola | Luego de una oleada de calor que duró aproximadamente doce días, el fin de semana se prestó para disfrutar de la noche, tanto en la Ciudad como en el Gran Buenos Aires. Era el clima ideal para salir a tomar un trago y gozar de un buen espectáculo.

En ese marco, McNally y Waters llegaron al país para brindar una serie de shows y decidieron optar por el profesionalismo de Federico Palmolella y Jorge Araujo, junto a quienes lograron la suficiente empatía para otorgar en Morón la última de sus tres funciones.

La Sociedad Italiana es un espacio ideal para un concierto de esta envergadura y tuvo un gran inicio: la banda telonera Lucas Bartolomei Trío lo supo aprovechar por completo y captó la atención de gran parte de la audiencia, que por lo general rondaba entre mayores de 50 años.

No obstante, la edad del público solo fue un dato menor. No se rehusó a escuchar a los tres jóvenes que estaban en el escenario, sino todo lo contrario, ya que colmaban la sala de aplausos al finalizar cada una de sus canciones debido a su estupenda presentación.

Cerca de las 22 horas, las luces se apagaron y de fondo comenzó a sonar una guitarra, lo cual indicaba que el show estaría por comenzar. Waters arremangado, McNally de campera, Araujo de remera y Palmolella de camisa. Cuatro seres de distintos planetas que aterrizaron en el Conurbano para complacer a sus seguidores.

En un ambiente distendido, los músicos venían de tocar en La Plata y La Trastienda para finalmente cerrar su gira en Morón. En definitiva, el espectáculo fue un escape. El entorno abundó de tranquilidad, los problemas desaparecieron y el estrés cotidiano quedó relegado.

Presentando al grupo unas tres veces y con un español particular, McNally se dirigió de manera risueña a su gente y convocó además a una cantante y un bandoneonista para interpretar una fábula que incluyó un solo impresionante de Federico Palmolella.

En una entrevista con Telam, Harry Waters indicó que se trata de un show 'minimalista' en comparación de las giras que realiza con su padre Roger y contó que su fusión con Larry McNally fue por "el mutuo amor por la música".

Ninguna definición podría ser más acertada para describir lo que se vivió en el corazón del Oeste.

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